
Comentarios sobre la libertad o la ausencia de ella, expresadas en un libro de un Michel Onfray:
"...para los que renuncian de forma más evidente a su libertad individual, la sociedad agradecida distribuye gratificaciones: empleos, puestos de responsabilidad, autoridad delegada, grado jerárquico, poder sobre el prójimo, salarios que permiten consumir, y así, aparecer como un individuo modelo de integración. Diplomas, carreras, trabajo, ingresos: la sociedad no escatima sus regalos para los elementos más decididos a colaborar en su proyecto. El panóptico* acecha allí donde la libertad existe: en la familia, en la relación con otros, en el trabajo, por supuesto, pero también en nuestro barrio, en nuestra ciudad, en nuestro país. Y muy pronto en todo el planeta. Solo unos pocos resisten a la llamada de la sirena porque prefieren una mayor libertad, incluso si hay que pagar con una seguridad menor o una menor visibilidad social. A ustedes les toca decidir... ¿están entre esos pocos?"
Aclarando la figura, el panóptico es un concepto ideado por un tal Jeremy Bentham y es la base de la policía como conocemos hoy en día. Tal como este señor lo concibió, el panoptíco consiste en un espacio central que vigila todos los espacios (léase celdas) que se encuentran alrededor. Es decir, es un ambiente desde el cual se puede controlar todo lo que hacen los demás, por lo que el poder ya no es un objeto representado, pero existe. Así, creemos que cualquier acción nuestra será vista por la policía por más que no la veamos en ese momento. Lo mismo sucede en los ambientes que avisan sutilmente que "existe un circuito cerrado de vigilancia". Caramba, no da ganas de levantarse un chicle siquiera, no?
Sin embargo, todo extremo es malo, y lo malo de la sociedad es que enseña a la mayoría a no tener ideas propias, a no ser independiente, a trabajar para otro. La ventaja, claro, es ese colchón de seguridad. Es mucho más fácil que te digan qué hacer, a hacerlo tu mismo. Es más fácil sentarse ante un escritorio con el manual de funciones bajo las narices, que caminar y buscar un lugar en el mundo. Es más fácil que te llegue la paga a tener que buscársela uno mismo.
Hasta hace poco, los esclavos, aquellos individuos que tenían ausencia de libertad, traían cadenas (ball & chain), no podían elegir. Ahora, el que gana el salario mínimo nacional es el esclavo, pues tampoco puede elegir. Es más, existen algunos que ni siquiera pueden acceder a un salario por más mínimo que sea.....Todo depende de las metas que se trace cada uno. Siempre y cuando uno sea feliz, que le échale ganas a lo que decida!

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